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ADIVINANZAS Y ACERTIJOS 

                                                                                                 I.                  Introducción.

                                                                                               II.                  Recopiladores.

                                                                                             III.                  Adivinanzas más comunes.

                                                                                            IV.                  Adivinanzas peculiares.

                                                                                              V.                  Adivinanzas temáticas.

1.        Reino animal

2.        Reino vegetal.

3.        La naturaleza

4.        Objetos inanimados.

5.        Partes del cuerpo.

6.        De dos en dos.

7.        Cajón de sastre.

                                                                                            VI.                  Acertijos.

 

I. Introducción

Las adivinanzas son, sobre todo, un juego de niños. Quien más, quien menos, todo el mundo recuerda adivinanzas aprendidas en su infancia. Nuestros aguerridos recopiladores de adivinanzas no sólo han echado mano de sus recuerdos infantiles para cumplir su misión, sino que han preguntado a sus padres y abuelos; y es de esos informantes de más edad de donde provienen las adivinanzas más originales y  sabrosas. 

Resulta interesante observar que (en estos tiempos en que los abuelos están perdiendo su papel como transmisores de cuentos, historias y adivinanzas), varios de nuestros informantes han aprendido las adivinanzas de sus maestros en la escuela. 

II. Recopiladores.

 Nuestros recopiladores en este capítulo son: 

  • Antonio Blázquez Morales.
  • Dioni Domínguez, nacida en 1949 en Losar de la Vera.
  • Iván Fernández Elices, nacido en 1985. Ha tenido como informante a Margarita Escribano Hernández; nacida en 1933, quien aprendió las adivinanzas de sus padres y abuelos en su infancia, en Arevalillo (Ávila) y también a su madre, María José Elices Escribano, nacida en 1960.
  • María Fernández González, nacida en 1988 en Navalmoral de la Mata, que ha tenido como informantes a sus abuelos Lucio González y Celia de Pedro.
  • Matilde Fernández López, nacida en 1983. Ha tenido como informante a su madre Libertad López, nacida en 1950, quien aprendió las adivinanzas en su infancia.
  • Sandra Fernández Sánchez y Patricia Fernández Cordero, quienes han tenido como informante a la Sra. María.
  • Mari Ángeles García Martín, nacida en 1985, que aprendió las adivinanzas en el colegio.
  • Virginia Gómez Peña, nacida en 1985.
  • Estefanía González Rodríguez, nacida en 1985. Ha tenido como informante a Pilar Risco Díaz, nacida en 1928.
  • Patricia Martín Muñoz, nacida en 1988. Ha tenido como informante a Domingo Muñoz Mateos, nacido en 1925, quien las aprendió a su vez de su abuela en Robledollano (Cáceres).
  • Silvia Moreno González y Ana Isabel Martín Criado, nacidas en Navalmoral de la Mata en 1986.
  • María Angustias Nuevo Marcos,quien ha tenido como informantes a José Nuevo y a Lorenzo Pablos.
  • María Rodríguez Vizcaíno, nacida en l988 en Navalmoral de la Mata.
  • Alba Sanz Piris, nacida en 1988, a quien debemos el grupo más amplio, pues ella solita nos ha recogido unas 110 adivinanzas.
  • Virginia Zapata Muñoz, nacida en 1988.

III. Adivinanzas más comunes.

Las adivinanzas que más frecuentemente han aparecido en las recopilaciones son:

Adivina, adivinanza.

¿Cuál es el ave que no tiene panza?

(El Ave María)

 

Blanco por dentro,

verde por fuera;

si quieres que te lo diga,

es-pera.

(La pera)

 

Este banco está ocupado

por un padre y por un hijo:

el padre se llama Juan

y el hijo ya te lo he dicho.

(Esteban)

 

Oro parece,

plata-no es;

el que no lo adivine,

bien tonto es.

(El plátano)

 

Por un caminito adelante

va caminando un bicho

y el nombre de ese bicho

ya te lo he dicho.

(La vaca)

 

Una señorita muy señoreada,

siempre va en coche

y siempre va mojada.

(La lengua)

IV. Adivinanzas peculiares.

Hay algunas adivinanzas que tienen un inconfundible aroma local, pues presentan claros rasgos dialectales, en este caso del dialecto extremeño (la terminación de diminutivo en – ino):

Alto, alto

como un pino

y cabe en un cacharrino.

(El humo)

 

Largo, largo

como un camino

y cabe en un pucherino.

(El hilo)

Encontramos otras que, por su sonoridad y originalidad (a la vez que adivinanzas parecen trabalenguas), merecen también una mención especial:

Pínguili, pingli, estaba pingando,

Mánguli mangli la estaba mirando,

Si Pínguili pingli no se cayese,

Mánguili mangli no se la comiese.

(La bellota —Pínguili pingli— y el cerdo —Mánguili mangli—)

 

Estando pinquín que pingaba

vino hocín que hozaba

tumbó a pinquín que pingaba

y se lo comió hocín que hozaba.

(Pinquín = la castaña; hocín = el jabalí)

V. Adivinanzas temáticas.

El resto de las adivinanzas, a cual más divertida, ingeniosa e interesante, las clasificaremos en los siguientes apartados: 

Reino animal

Reino vegetal

Naturaleza

Objetos inanimados.

Partes del cuerpo

De dos en dos

Cajón de sastre

Como veremos, los inventores de adivinanzas tienen predilección por algunos objetos cotidianos ricos en simbolismo, tales como el huevo , la luna, la bellota, la zarzamora o la cebolla, la oscuridad, el río y los canales del tejado: nos los encontraremos ocultos bajo múltiples disfraces.

EL REINO ANIMAL 

A cuestas llevo mi casa.

Camino sin tener patas.

Por donde mi cuerpo pasa

queda un hilillo de plata.

(El caracol)

 

Adentro no hay quien me alcance

y si salgo sufro un percance.

(El pez)

 

Con su cola inmensa,

vestido de gris,

busca tu despensa

en cualquier país.

(El ratón)

 

Duermo en una cama

que jamás se arruga.

De todas las hierbas,

prefiero la lechuga.

Tengo orejas largas

y una cola diminuta.

Si echamos una carrera,

gano sin disputa.

(El conejo)

 

Fluyo más fluida que la dulce rima.

Caigo hermosamente, mas subir no puedo.

Diez mil toneladas resisto sin miedo

pero el aire siempre me marca y lastima.

(La rana)

 

Hay ocho que están en pie,

dos a punto de aferrarse

y dos ojos desafiando.

(El cangrejo)

 

Los dedos muy separados,

la ropa de mil colores.

Van veloces y ordenados.

Los buscan los cazadores.

(Los patos)

 

Mi inicial ancla en barco, pero nunca en navío.

Y mi segunda letra la encuentras en umbrío.

La tercera letra está en horno pero no entra en calor.

La cuarta te la brinda la misma hoja que dar.

Cuando el sol ilumina, me envuelve un gran hastío,

mas del bosque de tinieblas soy siempre el gran señor.

(El búho)

 

Mi inicial está en curva pero no en carretera

y mi segunda letra se encuentra en exquisito.

En rechoncho y no obeso encontrarás mi tercera.

Doméstico y paciente, me sirvo del detrito

para hacer las delicias del mundo entero.

(El cerdo)

 

Mi inicial está en ogro

pero no soy violenta.

La uve de victoria es mi segunda letra.

Soy la mejor amiga de la gente friolera.

El país donde vivo en riqueza abunda.

(La oveja)

 

Mi inicial está en paz

y la segunda se agita como un ala.

En todos los países voy vestido de gala,

unas veces de blanco y otras de color plomizo.

(La paloma)

 

No vuela muy alto pero es presumido.

Calza espuelas, mira con ojos feroces.

Soberbio y distante, pésimo marido,

se levanta pronto, grita a dos voces.

(El gallo)

 

Si preguntas mi nombre

mi inicial está en guante

y mi segunda letra

anda siempre ambulante.

La tercera y la cuarta

se hallarán en total .

Soy el más listo y guapo...

pero el menos cordial.

(El gato)

 

Sobre tierra y mar me encanta volar,

goleta y también ondina.

Comienzo a viajar

cuando el aire se ilumina.

(La golondrina)

 

Soy una piedra preciosa

que se extravió en el jardín.

En la hiedra o en la rosa

me encuentras siempre en trajín.

(La mariquita)

 

Va caminando por un senderito

Te da muchas cosas y va despacito.

(La vaca)

 

Verde nací,

verde viví

y verde moriré.

(El lagarto)

 

Vuelo de noche,

duermo de día

y nunca verás plumas

en el ala mía.

(El murciélago)

 

Zumba el vuelo vibrador.

En su casa todo es oro.

Trabaja haciendo un tesoro

con lo que le da la flor.

(La abeja)

 

EL REINO VEGETAL

 

Amarilla en el centro,

blanca por fuera.

Si fuera huevo,

estaría en la nevera,

pero como no lo soy

aparezco en primavera.

(La margarita)

 

Blanco fue mi nacimiento,

verde mi niñez,

roja mi madurez

y negra mi vejez.

(La mora)

 

Casquete sobre casquete

casquete de paño fino

no lo adivinarás en un año

y en dos porque te lo digo.

(La cebolla)

 

Don Dolindón el viejo

Lleva dos mil a caballo

Todos visten de negro

Menos don Dolindón el viejo

(El olivo)

 

El sol las madura,

la mano las rompe.

El pie las tritura,

la boca las bebe.

(Las uvas)

 

En el campo fui nacida,

mis hermanos son los ajos,

y aquel que llora por mí

me está partiendo en pedazos.

(La cebolla)

 

Era un sol en miniatura

y en la hierba la encontré.

Cuando sin piel la dejé,

me fascinó su frescura.

(La naranja)

 

Es un fruto delicioso,

aunque no es el más carnoso.

Su piel es roja y brillante.

(La cereza)

 

Fui al campo, encontré un madero,

hice dos artesas y un caldero.

(La bellota)

 

Fui al monte, corté un palito,

hice una artesa y un calderito.

(La bellota)

 

Había una casita verde

y en esa casita verde había una casita amarilla

y en esa casita amarilla otra casita muy blanca

y en esa casita blanca un corazón también blanco.

(La nuez)

 

Largo, largo como una soga

y tiene dientes como una zorra.

(La zarzamora)

 

No tengo cabeza, pero llevo sombrero,

sin pies me mantengo erguido.

En los bosques me aglomero,

por los duendes soy muy querido.

(La seta)

 

Primero, blanca como la nieve.

Más tarde, verde como pradera.

Después tan roja como la sangre.

Y al fin tan negra como la noche.

(La zarzamora)

 

Redondo, redondo como un tostón

y tiene dientes como un ratón.

(El abrojo: grano comestible, con protección espinosa. Es igual que la castaña de agua)

 

Tela sobre tela,

paño sobre paño,

si no me lo adivinas

no te lo digo en un año.

(La cebolla)

 

Tengo el corazón en la cabeza.

Vivir en una pata es mi proeza.

(La col)

 

Tú no te imaginas qué extraña es mi suerte:

salgo de la tierra y voy al mercado.

Llego a la cocina y una mano fuerte

me mata y destroza. Como resultado

enseguida llora sin dolor de mi muerte.

(La cebolla)

 

LA NATURALEZA

 

Cuando me observas de lado,

parezco una cordillera.

El don que me fue otorgado

es dar forma a la madera.

(La sierra)

 

Cuanto más profunda es,

tú mucho menos la ves.

(La oscuridad)

 

De noche llegaron sin ser invitadas.

De día se perdieron: no están extraviadas.

(Las estrellas)

 

Largo, largo como un camino

y goza, goza como un cochino.

(El río)

 

Pálida es mi cara, pero muy hermosa,

a veces de tarde se me ve borrosa,

en cambio de noche brillo como ninguna,

sobre el mar, sobre el río o sobre la laguna.

(La luna)

 

Si no hay, se ve;

si hay poca, se ve;

si hay mucha, no se ve.

¿Qué será?

(La oscuridad)

 

Soy el que jamás descansa

y va y viene sin cesar.

Nunca me puedo secar.

Jamás te aburre mi danza.

En presencia o añoranza

tú siempre me vas a amar.

(El mar)

 

Tiene lecho pero no duerme,

tiene boca pero no habla.

(El río)

 

Un cestito de avellanas

que por el día se recogen

y por la noche se esparraman.

(Las estrellas)

 

Una cosa kikiricosa

que va por el agua

y nunca se moja.

(La luna)

 

OBJETOS INANIMADOS

 

Algo suena en mi interior

tan fuerte que me confunde

pero se alza y se difunde

hasta ser más que un clamor.

(La campana)

 

Aunque soy superficial,

pertenezco a lo profundo,

Soy la prueba terrenal

de que estuviste en el mundo.

(La huella)

 

Cien gallinas en un corral

y todas mean a la par.

(Los canales del tejado)

 

Con mi doble erre, ruedo, ruedo y ruedo.

Mi cuerpo es redondo, mi sed infinita.

Prefiero las sombras cerca de un viñedo.

El tiempo en mi vientre su oficio ejercita.

(El barril)

 

Con su traje muy blanco encontré al hombrecito.

Bajo el terrible frío le vi muy derechito.

Pero cuando el sol de pronto nos envió su calor

se fue a la carrera el extraño señor.

(El muñeco de nieve)

 

Con techo de hierro, pared de cristal,

las noches en vela me gusta pasar.

(La linterna)

 

De bello he de presumir;

soy blanco como la cal.

Todos me saben abrir,

nadie me sabe cerrar.

(El huevo)

 

Diez monjitas en un corral

y todas mean a la par.

(Los canales del tejado)

 

Doce monjitas en un comedor,

con cuartos y medias y zapatos no.

(Las horas del reloj)

 

Empúñala con firmeza,

su cola es una maleza.

(La escoba)

 

En el cielo brinco y vuelo.

Me encanta subir,

flotar y lucir mi pelo.

(La cometa)

 

En muros de mármol de extrema blancura,

cubierta de un velo muy suave y sedoso,

la sustancia de oro brinda su hermosura.

No hay puertas que turben su inmenso reposo,

mas todo está expuesto a quiebra y ruptura.

(El huevo)

 

Encima de la mesa

está santa Teresa

con el pito tieso

y la boca abierta.

(El botijo)

 

Entre dos paredes blancas

sale una flor amarilla;

ni es tuya ni es mía

ni es del rey de Castilla.

(El huevo)

 

Entre dos piedrecitas blancas

una flor amarilla.

(El huevo)

 

Estando un muerto,

enterrado en un huerto,

pasó un vivo, le pisó el ombligo,

se levantó el muerto

y mató al vivo.

(El cepo)

 

Las cuatro hermanas gemelas

dan mil vueltas paralelas.

Giran, giran, siempre danzan

mas nunca jamás se alcanzan.

(Las aspas del molino)

 

Lo que no consiguen fuerza ni destreza

para mí es muy fácil, toda una simpleza

Pocos me respetan, pero no hay derecho,

pues sin mí estarían sin cama ni techo.

(La llave)

 

Mi madre es tartamuda ,

mi padre es cantaor;

tengo el vestido blanco

y amarillo el corazón.

(El huevo)

 

¿Qué será?¿Qué será?

Que está a la puerta

y no quiere entrar.

(El umbral)

 

Redondo, redondo

barril sin fondo.

(El anillo)

 

Redondo, redondo como un queso

y tiene el rabo tieso.

(La sartén)

 

Si sube, nos vamos.

Si baja, nos quedamos.

(El ancla)

 

Tenemos diez dedos,

sin huesos ni carne

(Los guantes)

 

Tiene cuatro patas,

mas no puede andar.

Tiene cabecera

y no sabe hablar.

(La cama)

 

Tiene dientes pero no muerde

(El peine)

 

Verde fue mi nacimiento,

amarilla mi mocedad

y ahora me visten de blanco

porque me van a quemar.

(El cigarro)

 

Va al campo y no come,

va al río y no bebe

y con sólo dar voces se mantiene.

¿Qué es?

(El campanillo o cencerro)

 

Va al campo y no come,

va al río y no bebe

y dando voces se mantiene.

(El campanillo o cencerro)

 

PARTES DEL CUERPO

 

Al revolver una esquina,

vi un convento abierto;

más arriba, dos ventanas;

más arriba, dos espejos;

arriba, una montaña

donde se pasean

los señores caballeros.

(La cabeza)

 

Dos cajitas de sinrazón

se abren y se cierran

y no meten son.

(Las pestañas)

 

Hermanos inseparables,

soportamos un gran peso.

La tierra nos da su beso,

porque somos incansables.

(Los pies)

 

Te sirve para escribir,

dibujar, señalar y sentir.

(El dedo)

 

DE DOS EN DOS

 

Con la punta se apunta,

con el culo se aprieta

y con lo que cuelga

se tapa la grieta.

(La aguja y el hilo)

 

De mi madre nací yo

sin generación de padre

y luego me morí yo

y de mí nació mi madre.

(El agua y la escarcha o carámbano. Madre = agua; hijo = escarcha o carámbano)

 

Lo metí duro, lo saqué blando,

coloradito y gotigoteando.

(El churro y el chocolate)

 

Tengo raíz: no soy planta.

Y velas pero no alumbro.

(El barco y su ancla)

 

Tres cuevas en la montaña:

¿quién me las podrá encontrar?

En dos el aire va a entrar.

La tercera el vidrio empaña.

(La nariz y la boca)

 

CAJÓN DE SASTRE

 

Alto, alto como un pino

y pesa menos que un comino.

(El humo)

 

Doce señoritas en un convento

y todas visten de negro.

(¿Las monjas?)

 

Dulce como un bombón,

duro como el carbón

y soy pariente

del polvorón.

(El turrón)

 

Te la metí, te la saqué,

te hice sangre y te la limpié.

(La inyección)

 

Tengo llaves pero no cerradura

y del blanco al negro

pasan por mi cintura.

(El kárate)

VI. Acertijos.

Como las variantes ingeniosas de algunos refranes, los acertijos juegan con las expectativas del oyente: lo embroman (y embruman) con pistas falsas, mientras, como un tahúr, se guardan en la manga la respuesta más obvia. Para llegar a buen puerto, hay que desconfiar de la rutina mental y estar listos para darle más de una vuelta a cada enunciado.

ALÍ y su perro CAN

fueron a tomar el TÉ;

el que no lo adivine,

tonto es.

(Alicante)

 

—Contesta rápido ¿cuántos dedos hay aquí?

(enseñas las dos manos).

El preguntado, por supuesto, responde: diez

—¿Y en diez manos?

El preguntado responde: cien .

(Lo cual no es cierto, ya que en diez manos hay cincuenta dedos.)

 

Cuatro gatos en un cuarto,

cada gato en un rincón,

cada gato ve tres gatos,

adivina cuántos gatos son.

(Cuatro gatos)

 

De la viña vengo de vendimiar,

si adivinas lo que traigo en el cesto te doy un racimo.

(Uvas)

 

¿De qué color es el caballo blanco de Santiago?

(Blanco)

 

¿De qué llenarías un botijo para que pese menos que vacío?

(De agujeros)

 

El cazador de esta liebre

Hace tres días que murió.

¿Quién me compra esta liebre

que ayer tarde la mató?

(El cazador estaba colgado de una encina; se cayó y mató a la liebre, que se

encontraba justo debajo.)

 

El príncipe ALÍ

con su caballo CAN

se fue a tomar el TÉ

en la ciudad que ha dicho usted.

(Alicante)

 

¿Qué da la vaca cuando está flaca?

(Da lástima)

 

¿Qué pesa más, un kilo de hierro o un kilo de paja?

(Pesan lo mismo)

 

Tengo cien patos,

metí-dos en un cajón.

¿Cuántas patas y picos son?

(Cuatro patas y dos picos)

 

Un caballo blanco entró en el Mar Negro. ¿Cómo salió?

(El caballo salió mojado)

 

Un león muerto de hambre, ¿de qué se alimenta?

(De nada porque está muerto)

 

Yo iba andando hacia Villa la Vieja, cuando me encontré con tres viejas. Cada vieja llevaba un saco, cada saco llevaba tres ovejas. ¿Cuántas viejas iban hacia Villa la Vieja?

(Ninguna, porque las viejas no iban a Villa la Vieja, sino que venían de allí)

 

 


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