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LEYENDAS Y SUCESOS

LOCALES

 

  1. El asesino de la mano (Navalmoral)

  2. La familia Puyana (Bucaramanga, Colombia)

  3. La piedra caballera (Navalmoral)

  4. Las tres brujas unidas (Navalvillar de Ibor)

  5. Leyenda de Majadas de Tiétar

  6. Leyenda de Millanes

  7. Leyenda de Robledollano

  8. Leyenda ocurrida en el barrio del Perchel (Navalmoral)

  9. Leyendas sobre Granadilla

  10. Una va llena (Alcañizo)

 

 

 

EL ASESINO DE LA MANO

Recopiladora: Jennifer Rebate Marcos, nacida en 1987 en Navalmoral de la Mata.

Lugar: Navalmoral de la Mata.

Fecha: otoño del 2002

Informante: María González Marcos, nacida en 1928.

Era una noche calurosa de verano en Navalmoral de la Mata, en una taberna al lado de la plaza de Abastos; estaba cerrando Ricardo, el tabernero, cuando un amigo de su hijo entró en la taberna a pedirle un paquete de tabaco. Ricardo, confiado, le dejó pasar a la taberna mientras él subía arriba a por el tabaco. Cuando bajó se encontró al muchacho robándole dinero de la caja. El tabernero le dijo que soltara lo que había cogido o llamaría a la policía. El muchacho, nervioso, cogió una botella y con ella mató a Ricardo, pero en un descuido se cortó profundamente la palma de la mano derecha.

 

El muchacho, nervioso y asustado, salió corriendo, y sin darse cuenta iba apoyando la mano en las paredes de las callejas, dejando la marca. Pasó la noche en un pajar y a la mañana siguiente siguió su huida hacia las afueras del pueblo. Mientras, los habitantes del pueblo se encontraban a Ricardo, que estaba tirado en el suelo de la taberna.

Los habitantes de Navalmoral de la Mata, asustados y furiosos por el suceso, salieron a su busca, siguiendo las huellas que había dejado. Llegaron hasta el pajar donde había pasado la noche y allí le perdieron el rastro.

Al cabo de unos días, la policía lo encontró en las eras de El Gordo. Al volver al pueblo para la condena, los habitantes del pueblo se reunieron para lincharle y tuvo que ser escoltado para que no le matasen. Fue condenado a 20 años de cárcel.

LA FAMILIA PUYANA

Recopiladora: Mª Elena Anaya Quirós, nacida en 1985 en  Bucaramanga, Santander (Colombia).

Lugar: Navalmoral de la Mata.

Fecha: otoño del 2002.

Informante: ella misma.

Observaciones: la historia sucedió, supuestamente, en 1980 y Mª Elena la aprendió en 1999.

Dicen que la familia Puyana es una de las familias más ricas de Bucaramanga, Santander (Colombia), pero esa riqueza no vanía de familia, o sea, de capital natural, sino que había algo turbio en ese dinero. Años atrás, hacia 1950, la familia Puyana era humilde y trabajadora, pero un día el padre (el jefe de la casa) se cansó y decidió tener dinero de la noche a la mañana. El hombre un día invocó al diablo y le planteó:

—Señor, quiero ser millonario, tener mucho dinero.

—Yo te lo doy con una condición —contestó el diablo—: tienes que darme tu alma dentro de 10 años.

—Está bien.

Al pasar el tiempo, los Puyana se volvieron ricos, tenían de todo, coches, casas, fincas y cantidad de dinero; pero al hombre se le olvidó su trato con el diablo. Llegó el día de entregar su alma al diablo, pero él se arrepintió; el diablo, furioso con el hombre, dijo que si no se iba con él, le iba a quitar a su hijo más querido, y el hombre no le creyó. Entonces el diablo, al ver la ironía del hombre, salió por la ventana de su lujosa casa, y desde entonces esa ventana es reconstruida pero siempre se cae, así esté recién puesta. Sin embargo, los Puyana siguen siendo una de las familias más ricas de Bucaramanga.

 

LA PIEDRA CABALLERA

 

Recopilador: Emilio Martín, nacido en 1990.

Lugar: Navalmoral de la Mata.

Fecha: mayo del 2005

Informante: Él mismo.

Dicen de cinco amigos, de los cuales el más pequeño era Antonio, que subieron a la Piedra Caballera el 23 de octubre de 1935 y se perdieron a las doce de la madrugada. Los cinco amigos encontraron una manzana y se la comieron. Por la mala suerte, resultó que la manzana estaba mala porque un hongo mortal se había plantado en ella. Al amanecer no quedaron ni los cuerpos. La cosa no se sabía en el pueblo, pero la madre del pequeño Antonio subió preocupada a buscarle y dijo: 'Antonio... Antonio' y todos los años a las doce del 23 se escucha: 'Antonio... Antonio...'.»

  • Dicen dos coplas moralas:

    Navalmoral de la Mata
    es un pueblo de primera
    que tiene por monumento
    a la Piedra Cabellera


    y

    Tenemos un monumento,
    que es la Piedra Caballera,
    y el que no lo crea así
    es que no entiende de piedras.


    Aunque no se trate de la octava maravilla del mundo, a los moralos nos da mucho juego, sea para ir a merendar a sus lomos o para rastrear lupa en mano presuntas  inscripciones o dibujos prehistóricos (también los hay, ay, que, con mentalidad troglodítica, se van a merendar y dejan, spray en mano, sus propias inscripciones conmemorativas).

 

LAS TRES BRUJAS UNIDAS

Recopilador: Rafael Ríos Moya, nacido en 1986.

Lugar: Navalvillar de Ibor.

Fecha: otoño del 2002.

Informante: Tomás Ríos Paniagua, de Navalvillar de Ibor, de 53 años.

Se cuenta que en la edad de las brujas, en las montañas de los Ibores, una madre noble tuvo tres hijas, Tina, Tina y Mada. La ira de una criada [contra la madre, por darle tanto trabajo con las tres hijas], que era bruja, hizo que las enseñara el arte de la brujería. Estas tres muchachas, al verse con poder, no tenían ninguna compasión [a la hora de] hacer mal, y todo aquello que les molestaba lo hacían desaparecer o lo maldecían. Al llegar a oídos de sus padres, las quisieron matar. Al ver éstas que sus padres no las querían, el odio se apoderó de ellas y se vengaron de sus padres matándoles e intentaron vengarse de la criada, pero ésta última las hechizó de tal manera que lo que sentía una lo sentían las tres. Las brujas, enfurecidas por el hechizo, culparon a la criada del crimen de sus padres.

 

Se dice que esta bruja veía el futuro. Cuando la quemaron en la hoguera, se reía frívolamente. Las hermanas notaron el hechizo al tiempo: si una se caía, a las tres les dolía; si una quería comer, las otras también querían. A todo esto las brujas no le daban importancia, porque eran tan codiciosas y con tanto poder que lo deseaban todo, hasta que ya llegando a una madura edad, Sina,  [cuando estaba] comprando en un pueblo cercano vio a un hombre, del cual se enamoró locamente, y le hechizó para que le diera su amor. Tina y Mada también sintieron amor por él y también conjuraron con el mismo hechizo. El hombre cuando llegó la noche se acercó a su casa, en la montaña. Estas tres, cuando vieron al hombre, se tiraron a él. El hombre al ver a las tres brujas se volvió loco y no sabía lo que hacer; las brujas al ver que el hombre no reaccionaba le dejaron morir de amor.

Esto pasó con muchos hombres, se dice que fueron tantos que el pueblo, cuando se dio cuenta de que eran las tres hermanas las brujas que mataban los hombres, fueron a por ellas. Éstas estaban también locas, porque no habían conseguido ningún amor, sólo consiguieron odio entre ellas. Se dice también que cuando fueron a quemar a las brujas las quemaron una a una, y la primera fue Mada, y cuando estuvo ardiendo, las otras dos también ardieron. Para probar esta leyenda, sólo tienes que ir a cualquier punto de las montañas de los Ibores y contar esta historia para escuchar los escalofriante aullidos de las ánimas de los  hombres que fueron muertos de amor por tres brujas codiciosas.

LEYENDA DE MAJADAS DE TIÉTAR

Recopilador e informante: Adrián Medina García, nacido en 1988, de Majadas de Tiétar.

Lugar: Majadas de Tiétar.

Fecha: otoño del 2002.

Cuenta la leyenda que cuando iban a casarse una pareja se dirigía a la iglesia y cuando pasaban por el pinar tuvieron un accidente y murieron los dos. Desde entonces se dice que si vas al pinar después de las 12:00 ves a la novia correr con el traje de novia.

LEYENDA DE MILLANES

Recopiladora: Laura Ballesteros Castro, nacida en l985.

Informante: Concepción Díaz Millanes, su abuela.

Guillermo era un niño de doce años, que ayudaba a su padre todos los días en la finca donde trabajaba. La finca se encontraba un poco retirada del pueblo de Millanes, que era el pueblo en que vivía la familia del muchacho, y estaba más o menos enfrente del cementerio.

Un día como otro cualquiera de trabajo, Guillermo se levantó muy temprano para ir a la finca con su padre y estuvieron trabajando durante toda la jornada, pero cuando estaban  a punto de dejar de trabajar, ya anocheciendo, les sorprendió una tormenta muy, muy fuerte, con tremendos truenos que resonaban entre los árboles y hacían que les doliesen los oídos a ambos.

El padre de Guillermo le dijo entonces:

 

Guillermo, deja de trabajar y guarda los caballos lo más de prisa que puedas. Yo, hijo, te espero en casa, porque tengo que irme a la taberna, puesto que allí he quedado ya.

El muchacho hizo caso a lo que su padre le mandó y se fue con el caballo.

Alrededor de las once o doce, cuando llegó el padre de Guillermo a su casa, preguntó a su esposa:

—Cariño, ¿dónde está Guillermo? ¿Dormido ya?

 

La esposa, muy asustada, le contestó:

 

No, no ha venido aún, pero yo creía que estaba contigo, en la taberna.

—No, yo le dije que cuando guardase los caballos, se viniera rápidamente para casa.

La madre, muy alarmada por la tardanza del muchacho, llamó a todos los vecinos y pidió que le ayudasen a buscar a su hijo, porque estaba muy preocupada por lo que le podía pasar en medio de la tormenta.

Todo el pueblo de Millanes salió a la busca del niño, con candiles de aceite y como la lluvia les dejó. Buscaron por los alrededores de la finca y de Millanes, llamando al niño una y otra vez: ¡Guillermo! ¿Guillermo!

Finalmente, encontraron a Guillermo muerto, por un golpe con una piedra en la nuca. Los padres y vecinos dedujeron que ese golpe se debió a que el muchacho se cayó del caballo porque al animal le espantó un rayo de la temible tormenta, que estuvo a punto de caerles encima. Desde entonces, si pasas por los alrededores de la finca de Guillermo, en el día que murió, escucharás voces que llaman al niño: ¡Guillermo! ¡Guillermo!, y verás un caballo blanco en el cielo, igual que el que se espantó en la noche de tormenta y mató al muchacho.

LEYENDA DE ROBLEDOLLANO

Recopiladora: Patricia Martín Muñoz.

Lugar: Navalmoral de la Mata.

Fecha: otoño del 2002

Informante: su madre Mª Luz Muñoz, quien lo aprendió en su infancia en Robledollano (Cáceres)

Cuenta la leyenda que hace mucho tiempo, en el pueblo, se perdió una niña de unos siete años, en una noche de intensa nevada. Todo el pueblo se movilizó pero nadie la encontró. A la mañana siguiente, la niña apareció en el pueblo y dijo que se había encontrado con un hombre con un bastón y dos perros. El hombre mandó a los animales para que dieran calor a la muchacha y así no murió. Muchas personas comentan que fue San Antón el que la salvó, pero nadie lo sabe...

LEYENDA OCURRIDA EN EL BARRIO DEL PERCHEL

Recopiladoras: Sandra Fernández Sánchez y Patricia Fernández Cordero Nacidas en 1986.

Lugar: Navalmoral de la Mata.

Fecha: otoño del 2002.

Informante: Sra. María, nacida en 1931, que lo aprendió de sus familiares cuando era pequeña en el Barrio del Perchel de Navalmoral de la Mata.

En el Perchel cuentan que un hombre estaba enfermo y que de repente un día apareció muerto. Su esposa, muy disgustada, organizó el entierro. Toda la familia, llena de dolor, fue al cementerio a enterrarle y después todos volvieron a sus casas. Con el paso de los años, la familia desenterró el cadáver y observaron que los huevos del esqueleto estaban boca abajo. Esto hizo entender que el hombre no estaba muerto y que después de enterrado se dio la vuelta y murió asfixiado.

LEYENDAS SOBRE GRANADILLA

Recopilador: Jesús Ortiz Rincón, nacido en 1986.

Lugar: Granadilla.

Fecha: Otoño del 2002.

Informantes: monitores de Granadilla, turistas y compañeros del campo de trabajo.

Esta leyenda transcurre en la Edad Media en un pueblo cacereño llamado Granadilla. En este pueblo vivía la duquesa de Alba, Margarita. Se dice que uno de sus vasallos, Albar, se enamoró cuando era niño de Margarita. Creció enamorado de ella y sufriendo en silencio. Cuando llegó a adulto, partió a luchar contra los moros y se hizo respetar en las filas del ejército. Entonces Margarita pidió ayuda a Albar, pues Granadilla estaba sitiada por los moros. Albar salió del pueblo por una puerta secreta a observar el panorama y le comunicó a la duquesa que no había posibilidad alguna de vencer, pues los moros superaban a sus tropas varias veces. Tras esto le confesó su amor, pero no era correspondido por ella. Él quiso salvarla de la invasión sacándola de Granadilla pero ella se negaba, por lo que Albar decidió salvarla por la fuerza. Mientras intentaba escapar con ella a cuestas por la salida secreta, Margarita le arrebató una daga y se la clavó a Albar en la espalda. Albar, desangrándose, montó en su caballo que tenía en la salida y fue recogido varios días después por un monje que ya nada pudo hacer por él. Albar lo único que podía decir es que estaba arrepentido.

Ahora dicen que este caballero sigue vagando por las calles de Granadilla montado en su caballo y atormentando a sus habitantes sin dejar de repetir algo que aún se puede oír en las noches de Granadilla: ¡¡¡Perdón!!!

*

 

Actualmente, Granadilla es un pueblo abandonado y sólo permanece habitado por un guarda y por monitores y jóvenes que actuarán como habitantes medievales durante unos días, ya que es un campamento de trabajo en los veranos. 

 

Las siguientes historias las escuché y las aprendí allí por lo que los informantes son desde turistas hasta jóvenes y monitores.

 

*

Ésta es de un informante que era monitor en Granadilla, de entre 30-35 años:

Dicen que cuando pasas por las noches por las Calles de Granadilla, a veces empieza a soplar un viento frío y fuerte  y que aparece la figura espectral de un caballero que dice: ¡¡¡Perdón!!! Aquellos que lo han visto dicen no haber sentido miedo, sino todo lo contrario, y además han podido hablar con él. Luego, desaparece.

(Granadilla está situada sobre una colina en una posición estratégica, y sus condiciones geológicas y geológicas la hacen tener la cualidad de que por sus calles corra un viento muy sonoro, que incluso puede ser fácilmente confundido con voces.)

 

*

Informante: Monitor de Granadilla, 20-25 años:

Otra historia cuenta que unos jóvenes habitantes de Granadilla subieron una mañana al castillo junto con un monitor y uno de ellos comentó la gran cantidad de niebla que había al otro lado del pueblo. Uno de estos jóvenes tenía unos prismáticos y pudo observar perfectamente las tropas militares moras, con un líder montado a caballo. Dicen que aquellos eran los muertos moros y cristianos que murieron en aquella batalla del sitio de Granadilla.

 

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Informante: monitora de Granadilla, 40 años:

 

En enero, en pleno invierno, el pueblo queda completamente deshabitado, o más bien con un único habitante, el guarda. Dicen que una de sus primeras noches no podía dormir debido al fuerte viento que había en Granadilla y a que los perros no dejaban de ladrar. El guarda se asomó a la calle y cogió a un perro y se metió con él en el sótano. El perro no dejaba de ladrar y la bodega temblaba de vez en cuando e incluso se rompieron botellas y muebles. Al amanecer el perro cesó de ladrar y el guarda dejó su puesto como vigilante de Granadilla.

(Dicen que los perros huelen y detectan a los espíritus o a los fantasmas.)

 

*

Informante: Turista de 20 años:

 

Esta historia es más veraz, tiene menos de leyenda. Dicen que fueron unos expertos al castillo de Granadilla con sonómetros y espectrómetros y cuando salieron no parecían salir con cara de no haber encontrado nada. Pese a trabajar para el Estado y no poder decir nada, comentaron a algunos monitores que ahora sí tenían mucho trabajo que hacer.

UNA VA LLENA

Recopiladora: Ángela María Sánchez Muñoz, nacida en 1986.

Lugar: Navalmoral de la Mata.

Fecha: otoño del 2002.

Informante: Tomás Muñoz Peña, de Alcañizo (Toledo), nacido en 1923.

En un arroyo que hay cerca del pueblo de Alcañizo ocurrió todo. El arroyo creció mucho, entonces se inundó una bodega y las albardas (que eran garrafas en las que se guardaba el vino) salieron de la bodega nadando, es decir, que el arroyo las arrastraba. Entonces el dueño se puso como loco a gritar:

—¡Una va llena! ¡Una va llena!

La gente del pueblo, al oírlo, salió a la calle, porque creían que era una ballena, y se burlaban del hombrecillo porque ellos no veían ninguna ballena; pero cuando el hombre se enteró, fue para donde estaba toda la gente  y les explicó lo ocurrido, es decir, que una garrafa iba llena, y empezó a reírse de ellos como loco.

 

Y por ello se dice el dicho:

El pueblo de Alcañizo,

iba todo en banda,

buscando una ballena

que al final era una albarda.

 

 


 

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