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Título de la leyenda: A Verónica no le gustan los cementerios.
 

Datos sobre el informante:

Fecha en que hemos recogido la leyenda: 20/03/03
 
Lugar: Cáceres
 
Texto de la leyenda:
Hay muchas leyendas sobre Verónica, pero ésta me ha llamado mucho la atención. Se la contaron a una amiga mía y comienza así: un día se reunieron un grupo de amigos para hacer espiritismo, pero no encontraron una casa en donde hacerlo, y pensaron hacer espiritismo en un cementerio. A casi nadie les gustó la idea, pero les pareció muy emocionante y accedieron. Una vez que llegaron al cementerio, no supieron a quién invocar, y a una chica se le ocurrió invocar a Verónica. A la chica le gustaba mucho Verónica, se sabía muchas historias de ella, pero nunca se le había ocurrido invocarla a ella para que le contara su verdadera historia. Se colocaron y empezaron todos a invocar a Verónica, pero no ocurrió nada; todos se empezaron a impacientar, pero la chica no, estaba totalmente convencida de que Verónica iba a aparecer.

Pasadas varias horas, ya lo dejaron y la chica se quedó muy callada y seria. A los dos días, la chica comentó a sus amigos que le ocurrían cosas muy extrañas por la noche. Un amigo le dijo que se quedaba una noche en su casa para ver si era verdad o invenciones. Ya la chica y el chico se fueron a la cama y empezaron a escuchar unas voces muy raras, como si vinieran de lejos. El chico y la chica empezaron a tener miedo cuando esas voces se hicieron más claras e intensas, pero entonces las voces pararon y el chico le preguntó a la chica si era una broma y la chica le dijo que no, que era Verónica, que no le gustaba lo que habíamos hecho; pasados unos minutos, en un espejo se podía ver la silueta de una mujer. La chica y el chico empezaron a temblar, y escucharon lo siguiente de una voz que veía desde lejos:

—No me gustan los cementerios; no sabéis nada de mí.

Se dice que al chico y a la chica Verónica les contó su verdadera historia, pero nunca se sabrá la verdad, ya que se volvieron locos. El chico se suicidó y la chica se intentó quitar la vida pero no pudo, y ahora está en un manicomio. Cada vez que le pregunta por aquella noche, ella se vuelve histérica y no puede hablar, no le deja Verónica. Nadie sabe la verdad, pero algo grave tuvo que ocurrir.

Nombre del recopilador: Rafael Ríos Moya

 

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