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Título de la leyenda:  Verónica puede hablar
 

Datos sobre el informante:

 
Fecha en que hemos recogido la leyenda: 28/03/03
 
Lugar: Cáceres
 
Texto de la leyenda:
Como hay muchas historias de Verónica, voy a contar la que se está contando mucho en Cáceres. La historia popular de Verónica es la que dice que a medianoche haces un círculo en el centro, pones una Biblia y unas tijeras y dices su nombre cinco veces y aparece Verónica y mueres. Me han contado una variante muy buena que trata de un caso particular.

Trata sobre una chica a la que le gustaba mucho el espiritismo, pero ella era muy miedosa, y un día le contaron una historia de Verónica que cuenta que si a medianoche tú haces un círculo y en el centro poner una Biblia, una rosa, la tijera con la que has cortado la rosa y un tablero de espiritismo con un vaso, y luego pronuncias cinco veces su nombre, entonces Verónica habla contigo y te dice cómo y dónde vas a morir.

La chica, al contarle esta historia, tuvo gran interés pero también miedo, y decidió que una noche lo tenía que hacer. Una noche ella se quedó sola en casa y decidió hacerlo: cortó una rosa de su jardín e hizo un círculo en el salón y puso la Biblia, la rosa, la tijera y el tablero de espiritismo. Y esperó hasta que fue medianoche y pronunció su nombre cinco veces, pero no sucedió nada. La chica esperó un rato y de pronto vio que el vaso empezó a moverse y pudo leer:

—Morirás esta noche. Cuando la rosa se marchite, la tijera se te clavará en el pecho.

La chica, toda asustada, gritó en voz alta:

—¡No quiero morir! ¿Eres Verónica? Por favor, no me hagas daño.

Y vio que el vaso se movía y leyó:

—Soy Verónica, yo no te voy a hacer daño, pero tú no puedes evitar tu destino.

La chica empezó a ponerse histérica y pegó una patada al tablero de espiritismo y todo salió por los aires; pero entonces vio la rosa y pensó que si nunca se marchitaba no se le clavaría la tijera, y entonces salió disparada a por la rosa, pero tropezó con el tablero de espiritismo y se cayó encima de la tijera y se la clavó en el pecho. Dicen que cuando se la encontraron sus padres había un hermoso rosal que brotaba de la sangre de la chica.

Nombre de la recopiladora: Rafael Ríos Moya